La
explotación de las algas a escala mundial, involucra
recolección de la biomasa desprendida (varazones) y la
biomasa cosechada (Doty et al. 1987; Guiry & Blunden 1991;
Kirkman & Kendrick, 1997; Alveal, 1995). En Chile, las algas
pardas ("huiros") marinas son utilizadas como materia
prima para la extracción de alginatos, y en menor grado,
consumidas como alimento ("Cochayuyo"). Durante la
ultima década, la creciente importancia económica,
por la gran diversidad de usos, a llevado a las algas pardas
a niveles de explotación a casi 48.500 ton secas por
año, con un retorno de más de US $ 25 millones
(Avila & Pavez 2003). Las algas marinas en general, y los
huiros en particular, tienen una importancia social relevante,
ya que la recolección involucra a pescadores artesanales
y sus familias, quienes dependen total o parcialmente de estos
recursos (Vásquez & Westermeir 1993). Las algas de
importancia económica son también ecológicamente
importantes, no sólo por ser la base de cadenas tróficas
bentónicas, sino porque además constituyen hábitat,
zonas de asentamiento larval o lugares de refugio para invertebrados
y peces, a la vez que actúan como organismos estructuradores
del hábitat (Vásquez & Santelices 1984, Vásquez
1992, Vásquez et al. 2001a,2001b, 2005).
En
Chile, las algas pardas ("huiros" sensu Vásquez
1990) han sido utilizadas principalmente como materia prima
para la extracción de alginatos. La extracción
de estos azúcares naturales está sustentada en
un 84 % (Anuario SERNAPESCA 2002) por dos especies de Laminariales:
Lessonia nigrescens de distribución intermareal, y Lessonia
trabeculata de distribución submareal. A nivel nacional,
el 80,4 % de los desembarques anuales de estas macroalgas pardas
provienen de las costas de la III y IV Región (Anuario
SERNAPESCA 2000, 2001, 2002, 2003). La industria química
de polímeros, a escala mundial, ha reconocido la calidad
de los alginatos provenientes de Lessonia spp, los que
son utilizados principalmente en el mejoramiento de los alginatos
de Laminaria spp y Macrocystis spp (ver Anuarios
SERNAPESCA 2002, 2003), y para la elaboración de alginatos
de alta calidad (Zimmermann, et al. 2003; Leinfelder et al.
2003). La utilización de las algas pardas como materia
prima para la extracción de alginatos ha estado históricamente
sustentado por la recolección de la mortalidad natural
de las poblaciones intermareales y submareales. La mortalidad
de estas poblaciones es generada principalmente por el movimiento
del agua: corrientes de fondo e impacto del oleaje. La biomasa
arrojada a la playa por las corrientes marinas, es recolectada
por orilleros, los que la secan, la enfardan y la venden a intermediarios
que las llevan a las plantas de picado. En la actualidad, y
fundamentalmente por que los desembarques constituyen recolecciones,
y no cosechas de plantas vivas, las algas pardas no tienen una
regulación de las extracciones (cosechas). En un contexto
general, regulaciones de las extracciones en función
de parámetros bio-ecológicos y reproductivos (Vásquez
1995), y un manejo adecuado de las poblaciones naturales (Vásquez
1999), deberían asegurar la sustentabilidad de las macroalgas
pardas en la costa del norte de Chile.
La
creciente implementación de centros de cultivo de Haliotis
rufescens ("abalón rojo") y Haliotis discus
hannai ("abalón verde") en la III y IV Región,
ha generado una fuerte presión de extracción sobre
las algas pardas. Los abalones son especies exóticas
introducidas cuyo principal ítem alimentario son las
algas pardas, consumiendo hasta un tercio de su peso corporal
diario. Dada la morfología del aparato bucal (rádula)
estos moluscos herbívoros sólo aprovechan las
frondas de las plantas, desechando discos de adhesión
y estipes, que en conjunto representan más del 60 % del
peso total de una planta. Un centro de cultivo en la III Región
con un plantel de c.a. 1.500.000 individuos está utilizando
mensualmente 90 ton de frondas de Lessonia spp y Macrocystis
integrifolia. Esta biomasa de algas pardas se incrementa mes
a mes en un 10%. Los centros de cultivo de abalones están
recién implementados, con proyecciones de crecimiento
que en algunos casos sobrepasan los 7.000.000 de individuos
por centro. Entre Caldera y Los Vilos existen actualmente siete
centros de cultivo de abalones.
La
fragilidad de estas poblaciones de macroalgas, con relación
a eventos oceanográficos de gran escala (El Niño),
y sus atributos morfo-funcionales (distribución de estructuras
reproductivas y meristemas de crecimiento donde el corte a cualquier
nivel interrumpe eventos de reproducción sexuada y de
regeneración), sugieren un grave impacto en las poblaciones
de algas pardas, produciendo un efecto descendente sobre la
estructura y organización de las comunidades marinas
intermareales y submareales (Vásquez 1989, 1995, 1999;
Vásquez & Santelices 1990). Esto, a corto plazo debiera
impactar fuertemente las actividades económicas asociadas
a las algas pardas ya establecidas (Industria de Alginatos,
Cultivo de Abalones), y de otras proyecciones de gran importancia
social y económica, tales como la producción de
hormonas de crecimiento para plantas terrestres, usos múltiples
en biomedicina y desarrollo de nanotecnologías .
La
biología y la ecología de Lessonia spp,
especie ingeniera de fondos rocosos submareales (sensus Jones
et al. 1994), la distribución espacial y batimétrica,
y la productividad (desembarques) de las praderas naturales
en el norte de Chile ha sido extensamente estudiada durante
los últimos años (Vásquez 1989, 1990, 1992,
1993a, 1993b; Vásquez & Fonck 1993, Edding &
Tala 1998, 2005; Tala 1999, Tala et al. 2004, Tala & Edding
2005, Vega 2005, Vega et al. 2005). Numerosos factores determinan
la productividad de las poblaciones naturales de macroalgas
pardas (Vásquez & Santelices 1990, Vásquez
1995, 1999), los que no sólo se relacionan con el conocimiento
de la ecología y la biología de las especies,
sino también con factores exógenos como: (1) presiones
de los mercados nacionales e internacionales por materia prima,
(2) desempleo de los asentamientos humanos costeros, (3) abundancia
y disponibilidad de otros recursos marinos bentónicos,
(4) nivel de las regulaciones de extracción de recursos
marinos, (5) nivel de educación de pescadores artesanales,
y compromiso con medidas de conservación, (6) disponibilidad
e implementación de planes de manejo. Estos factores,
además del conocimiento biológico y ecológico
de las especies objetivos, son claves en la implementación
de medidas de administración y regulación pesquera
de las poblaciones naturales de Lessonia y Macrocystis en el
norte de Chile (Vásquez & Westermeier 1993). |